6. Bloqueado en el whatsapp

Que requetebién me sentó hacerlo. Por fin era libre. Había roto mis cadenas

Era Domingo y comía con mi ex para decirle que ya no me creía sus mentiras. Tenía todo mi discurso perfectamente preparado en mi cabeza. Me sentía fuerte y con ganas de ver su cara cuando descubriera que ya no me tenía bajo su hechizo.

La realidad es que nada de lo imaginado ocurrió. No fui para nada tajante ni seca ni resolutoria ni limitante. Me quejé, creo que eso es todo lo que hice. Hasta llegamos a reírnos y a mantener una conversación agradable. A día de hoy me pregunto cómo es posible que yo reaccionará así. Tenía tan claro que me iba a dar el gustazo de restregarle sus mentiras por la cara !! Que absolutamente ilusa era. Olvidaba que, al igual que toda mujer maltratada, me encontraba bajo lo que se conoce como “Síndrome de Estocolmo”.

Estaba cooperando con mi agresor, facilitándole su manipulación, apreciando sus gracias, dejándome otra vez envolver por su seducción, sentía afecto por él….menudo desvarío ahora que lo pienso !!!

En fin, que esa comida para nada fue lo que debía ser. Supongo que él debió volverse a su casa super-satisfecho porque al cabo de poco tiempo me escribió diciendo “ha estado bien verdad, tendríamos que repetirlo”.

Los días siguientes fueron de traca. Yo tenía claro que él mentía pero aún no había cortado el amarre. Toleraba sus mensajes aún sabiendo que me manipulaba. Me decía que seguía pensando en mí, que me quería, que quizás el tiempo nos haría superar todo eso y estar juntos, que echaba de menos nuestras conversaciones….

Por su hija me enteré que tenía planeado un viaje con la otra a Portugal. Su hija no quería ir y me pedía que volviera con su padre porque “ella” hablaba mucho y no le gustaba: “Papá me ha dicho que no tiene nada con ella, que sigue enamorado de tí pero que tu le has dejado y que ella es solo una amiga..pero la ve mucho y yo quiero estar contigo”. Os he de decir que su hija tiene una malformación cerebral que le causa retraso mental y epilepsia (ese es otro capítulo que ya escribiré más adelante).

Esos mismos días me escribió para preguntarme si me iría con el en Agosto a hacer un viaje por Asia. Le dije que no y que disfrutara de Portugal con la otra. Su respuesta fue que su hija cambiaba la realidad (“ya sabes, ella no entiende bien las cosas”) y que lo del viaje a Portugal no era así…Me dijo que en un principio era un viaje en grupo con padres y niños pero que la gente se había ido rajando y que él no se iba a ir solo con “ella” y sus hijos porque “no me apetece y no toca, y además puede parecer lo que no es”.

Barcelona es muy pequeña y una buena amiga mía a la que llamo N se encontró con otra amiga R, que es íntima de la nueva compañera de mi ex. Así que hablaron y mi amiga N le confirmó a R que sus sospechas eran ciertas y que mi ex no era de fiar…R estaba preocupada con esa relación, no la veía nada clara, no le gustaba lo que percibía de mi ex…. pero su amiga X, en cambio, estaba encantada. Para mi totalmente lógico porque mi ex estaba en fase de conquista-seductor *lo+plus !.

Yo enseguida supe que aquel encuentro casual iba a ser LA BOMBA. Porque R le iba a contar a “ella” que él me seguía escribiendo, proponiéndome planes, negándola como pareja y, por supuesto, que había estado jugando con las dos desde hacia meses.

Y así fue. Al día siguiente recibí muuuuuchos mensajes de mierda. Estaba furioso de que yo hubiera buscado a una persona para hablar mal de él…como si yo hubiera tenido algo que ver en ese encuentro casual, como si yo fuera la responsable de sus mentiras, como si la culpa de que estuviera con “el culo al aire” fuera mía. Estaba haciendo lo de siempre, atacar en lugar de reconocer sus errores. Le contesté que yo no había tenido nada que ver con eso pero que me alegraba un montón de que por fin reconociera que estaba en una relación con ella (me escribió “espero, confío y deseo poder arreglar la situación con….) y de que toda la verdad le pusiera al descubierto.. Y después de enviarle ese mensaje, me di el GUSTAZO de bloquearlo en el Whatsapp. Que requetebien me sentó aquello. De golpe, su vida, la de mi ex, había dejado de importarme. Era libre. Había soltado de una pesada cadena. Me importaba cero lo que hiciera con su vida y con quien la compartiera. Ahora solo importaba YO.

Sigue leyendo mi séptima entrada de blog: Aquella carta que quedó sin respuesta