10. Las mujeres que amamos a psicópatas

En estos años me he leído muchos libros intentando comprender lo que ocurría. Ahora acabo de terminar uno que me ha resultado absolutamente revelador: “Women who love psychopaths. Inside the relationships of inevitable harm with phychopaths, sociopaths and narcissists” de Sandra L. Brown. Desconozco si existe la versión en español. Si habláis inglés, no dejéis de leerlo.

Es el primer libro que explica como somos las mujeres que caemos en estas relaciones tan destructivas. Y la explicación no tiene nada que ver con el habitual epígrafe de que somos mujeres con problemas de autoestima. Por cierto que eso es algo que yo me cuestionaba. Yo consideraba que no tenia problemas de autoestima cuando empecé con esa relación, otra cosa es que con el paso del tiempo y el terrorismo emocional haya acabado disminuyendo mi autoestima. Eso si.

Pues bien, Sandra Brown habla de nosotras (después de haber estudiado muchísimos casos y de haber acompañado en su recuperación a miles de mujeres) como personas de grandes valías: extrovertidas, activas, positivas, fuertes….y que tendemos a ver a los otros como buenos y fiables, como reflejo de nosotras mismas pues afrontamos la vida confiadas y abiertas. Todo eso como comprenderéis no es malo, siempre y cuando no nos topemos con uno de estos tipos y además sepamos regular estas tendencias de carácter. En el equilibrio esta la sabiduría.

Extrovertidas: con facilidad para la comunicación y para conectar con los demás. Buscamos el enriquecimiento personal constantemente conociendo gente nueva, viajando a países de otras culturas, planteándonos retos nuevos. No importa la edad que tengamos. No nos gusta el aburrimiento. Eso hace que busquemos parejas activas y energéticas, extrovertidas y que proyecten seguridad, que saben lo que quieren. PELIGRO porque las personas con psicopatías dan esa imagen a la perfección al principio de la relación. Por eso nos enganchamos. Coincidimos en ese concepto de vivir la vida abiertamente. Ninguna mujer activa elige a un aburrido como pareja. Los psicópatas nos resultan muy divertidos y originales al principio.

Espíritu libre: No somos mujeres obsesionadas con el orden, los horarios o las rutinas. Concebimos la vida como un continuo fluir adaptándonos a las circunstancias. Somos flexibles y además tenemos la habilidad para funcionar correctamente o bastante correctamente en momentos de caos o estrés. Tenemos la capacidad para manejar las diferencias. PELIGRO porque nos adaptamos a sus continuos cambios de planes, de humor, de estados de ánimos. Creemos que podremos gestionar el “caos” interno de nuestro amado. 

Competentes y competitivas: mujeres que pueden ser líderes en su época estudiantil, directivas de empresas, deportistas…Mujeres decididas, dinámicas y perseverantes en sus objetivos. PELIGRO porque nuestro empuje nos lleva a empeñarnos en hacer viable lo inviable y a ver soluciones donde no las hay. Es imposible que una relación con un psicópata funcione. Hemos de aprender a renunciar, a tirar la toalla.

Positivas y pacientes: poseemos la habilidad de enfocarnos en lo bueno de las cosas, las situaciones y las personas. Siempre vemos el vaso medio lleno. Somos expertas en bloquear los recuerdos negativos. PELIGRO porque minimizamos el daño que estamos recibiendo y esperamos un cambio que nunca llega. No sentimos el impulso de terminar sino de seguir dando oportunidades.

Sociables: nos gusta relacionarnos con los demás. Tenemos grandes amigos. Invertimos en las relaciones. Damos valor al compartir. Somos personas próximas.

Comprometidas: somos fieles a nuestras amistades y a nuestros principios, por supuesto también a nuestras parejas. Ponemos toda nuestra energía (que es mucha) en conseguir que funcione aquello con lo que nos hemos comprometido.

Sentimentales y sensibles: disfrutamos de la vida a través de los sentidos y de nuestra elevada emocionalidad. Somos receptivas a las necesidades de los demás. Sentimos compasión por los otros. PELIGRO porque sobre-empatizamos con nuestro abusador. Al mismo tiempo el usa nuestra sensibilidad para engancharnos. Manipula nuestra emocionalidad.

Confiadas: no vemos venir el daño. Creemos que todo el mundo es bueno hasta que se demuestro lo contrario. Además no nos gustan los conflictos. Los evitamos. Preferimos ceder a enfrentarnos. Sabemos que somos capaces de encajar y lo preferimos a la imposición. Creemos que podemos lidiar con todo. QUE GRAN ERROR, hay cosas imposibles de manejar, como un psicópata.

El psicópata se ha “enamorado” de nosotras porque carece de todo eso. Sin embargo, sabe como utilizar nuestras valías. Son su gasolina de vida. Primero usa nuestros dones para engancharnos, después para brillar a través de ellos y por último, cuando siente que ya te ha chupado todo lo que necesitaba, usa todo eso para manipularte y jugar contigo hasta destruirte. Te deja porque ya te ha agotado. Va en busca de una nueva fuente de valías, hasta agotarla de nuevo y cambiarla por otra…Estos seres, analfabetos emocionales, van dejando cadáveres allí por donde habitan.

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9. Mi encantador infiel, manipulador, mentiroso-compulsivo

Cuando dudas de ti misma: de lo que sientes, de lo que percibes, de tus valores, de tu sensibilidad, de tu intuición…..

Mi ex debe de ser un psicópata porque lo ocurrido encaja a la perfección con lo descrito en el cuadro anterior. Sus mentiras, manipulaciones, contradicciones, ofensas, acusaciones y desvalorizaciones combinadas con intermitentes mensajes de amor, me han hecho dudar de mi misma y de mi cordura. Ahora que todo ha terminado, que ya no le sirvo, me desprestigia.

Claro que tienes una voz interior que te dice que aquello que te cuenta es mentira pero es que es tan potente reconocer que la persona a la que amas y que “en teoría” te ama, te está engañando deliberadamente, que optas por pensar que no lo has entendido bien, o que no lo estás interpretando bien o que eres demasiado desconfiada o que te estás volviendo una histérica….

Cuando llegas a este punto es muy jodido. No sabes donde estás ni quien eres. Por eso cuando todo se destapa, cuando ya hay tantas evidencias de que te ha mentido y manipulado muchas veces y a lo largo de mucho tiempo, aunque duele, te libera.

Algo que aún me cuesta de encajar es el  haber tenido que “eliminar” a mi ex de mi vida. Me refiero a haber tenido que, para defenderme,  responder a un nivel que yo considero que no encaja en mi forma de ser ni de entender la vida: me parece absurdo tener que bloquear a la persona con la que has compartido 10 años.

Entiendo que después de una ruptura es necesario un periodo de no contacto para que los sentimientos se enfríen y cada uno pueda recomponerse…pero eso no lo equiparo con lo que yo he tenido que hacer en esta situación. Una cosa es alejarse de alguien y otra muy distinta levantar un muro para que no lleguen de nuevo a ti.

Ahora a mi ex ya no le sirvo. He descubierto su verdad, es decir, sus mentiras, su falso existir, su manipulador actuar, su teatral comportamiento…. y ya no puede jugar más conmigo. Está “con el culo al aire”. Se supone que debería dejarme tranquila porque además está ya enfocado en una nueva víctima….pero conozco su rencor igual que conozco su ira cuando se siente ofendido. Estoy en su lista de “enemigos” y en su interior ha jurado vengarse. Me tiene que castigar por haber sido “desobediente”, por plantarle cara, por desafiar su dominio y por haber escapado de sus cadenas. Volverá a por mi en algún momento.

Se que ahora está ocupado intentando agradar y mostrar su “honorabilidad” relacionándose con gentes que no pertenecen a nuestro círculo de amigos mientras habla mal de mí delante de ellos…De hecho, ya me han llegado voces de que mi ex cuenta que soy una mujer muy complicada y exigente, que generaba verdaderas situaciones conflictivas por no ser capaz de expresarme con claridad ni aceptar los hechos. Según él, yo soy una histérica que no he sabido soltarlo. Vamos, que el “pobrecito” lleva dos años y medio intentando pasar página mientras yo le hago la vida imposible persiguiéndolo.

Su último mensaje de whatsapp antes de que lo bloqueara fue: Eres un bicho, llevas casi tres años dando por culo, eres una experta manipuladora mentirosa….

Me pregunto que tiene en la cabeza para escribir semejantes frases ¿pensaba en él? ¿se estaba describiendo a si mismo? Después de destaparse que está con dos mujeres a la vez desde hace meses, que nos ha mentido y manipulado a sangre fría, en lugar de estar calladito o reconocer que se ha equivocado, ataca, insulta y culpa. Pues SI, eso hace y lo ha hecho siempre a lo largo de estos años. Jamás toma su responsabilidad en los acontecimientos. Siempre es otro el que provoca su situación complicada. Siempre es la víctima y los otros los culpables. Que “modus operandi” más retorcido !!!.

También he pensado que, como es manipulador hasta la médula, probablemente ese mensaje -tan fuera de toda lógica- pudo escribirlo para enseñárselo a la otra como prueba de que era él el que se defendía de mi y se veía obligado a decirme todo eso para luego bloquearme en su whatsapp. Mi ex es un experto en darle la vuelta a la tortilla.

 

6. Bloqueado en el whatsapp

Que requetebién me sentó hacerlo. Por fin era libre. Había roto mis cadenas

Era Domingo y comía con mi ex para decirle que ya no me creía sus mentiras. Tenía todo mi discurso perfectamente preparado en mi cabeza. Me sentía fuerte y con ganas de ver su cara cuando descubriera que ya no me tenía bajo su hechizo.

La realidad es que nada de lo imaginado ocurrió. No fui para nada tajante ni seca ni resolutoria ni limitante. Me quejé, creo que eso es todo lo que hice. Hasta llegamos a reírnos y a mantener una conversación agradable. A día de hoy me pregunto cómo es posible que yo reaccionará así. Tenía tan claro que me iba a dar el gustazo de restregarle sus mentiras por la cara !! Que absolutamente ilusa era. Olvidaba que, al igual que toda mujer maltratada, me encontraba bajo lo que se conoce como “Síndrome de Estocolmo”.

Estaba cooperando con mi agresor, facilitándole su manipulación, apreciando sus gracias, dejándome otra vez envolver por su seducción, sentía afecto por él….menudo desvarío ahora que lo pienso !!!

En fin, que esa comida para nada fue lo que debía ser. Supongo que él debió volverse a su casa super-satisfecho porque al cabo de poco tiempo me escribió diciendo “ha estado bien verdad, tendríamos que repetirlo”.

Los días siguientes fueron de traca. Yo tenía claro que él mentía pero aún no había cortado el amarre. Toleraba sus mensajes aún sabiendo que me manipulaba. Me decía que seguía pensando en mí, que me quería, que quizás el tiempo nos haría superar todo eso y estar juntos, que echaba de menos nuestras conversaciones….

Por su hija me enteré que tenía planeado un viaje con la otra a Portugal. Su hija no quería ir y me pedía que volviera con su padre porque “ella” hablaba mucho y no le gustaba: “Papá me ha dicho que no tiene nada con ella, que sigue enamorado de tí pero que tu le has dejado y que ella es solo una amiga..pero la ve mucho y yo quiero estar contigo”. Os he de decir que su hija tiene una malformación cerebral que le causa retraso mental y epilepsia (ese es otro capítulo que ya escribiré más adelante).

Esos mismos días me escribió para preguntarme si me iría con el en Agosto a hacer un viaje por Asia. Le dije que no y que disfrutara de Portugal con la otra. Su respuesta fue que su hija cambiaba la realidad (“ya sabes, ella no entiende bien las cosas”) y que lo del viaje a Portugal no era así…Me dijo que en un principio era un viaje en grupo con padres y niños pero que la gente se había ido rajando y que él no se iba a ir solo con “ella” y sus hijos porque “no me apetece y no toca, y además puede parecer lo que no es”.

Barcelona es muy pequeña y una buena amiga mía a la que llamo N se encontró con otra amiga R, que es íntima de la nueva compañera de mi ex. Así que hablaron y mi amiga N le confirmó a R que sus sospechas eran ciertas y que mi ex no era de fiar…R estaba preocupada con esa relación, no la veía nada clara, no le gustaba lo que percibía de mi ex…. pero su amiga X, en cambio, estaba encantada. Para mi totalmente lógico porque mi ex estaba en fase de conquista-seductor *lo+plus !.

Yo enseguida supe que aquel encuentro casual iba a ser LA BOMBA. Porque R le iba a contar a “ella” que él me seguía escribiendo, proponiéndome planes, negándola como pareja y, por supuesto, que había estado jugando con las dos desde hacia meses.

Y así fue. Al día siguiente recibí muuuuuchos mensajes de mierda. Estaba furioso de que yo hubiera buscado a una persona para hablar mal de él…como si yo hubiera tenido algo que ver en ese encuentro casual, como si yo fuera la responsable de sus mentiras, como si la culpa de que estuviera con “el culo al aire” fuera mía. Estaba haciendo lo de siempre, atacar en lugar de reconocer sus errores. Le contesté que yo no había tenido nada que ver con eso pero que me alegraba un montón de que por fin reconociera que estaba en una relación con ella (me escribió “espero, confío y deseo poder arreglar la situación con….) y de que toda la verdad le pusiera al descubierto.. Y después de enviarle ese mensaje, me di el GUSTAZO de bloquearlo en el Whatsapp. Que requetebien me sentó aquello. De golpe, su vida, la de mi ex, había dejado de importarme. Era libre. Había soltado de una pesada cadena. Me importaba cero lo que hiciera con su vida y con quien la compartiera. Ahora solo importaba YO.

Sigue leyendo mi séptima entrada de blog: Aquella carta que quedó sin respuesta

 

4. Un divorcio manipulado

Cuando tu maltratador te dice que solo rompe un papel pero sigue amándote y espera un futuro juntos (aunque ya esté con otra)

Recibir una propuesta de divorcio por whatsapp duele. Más cuando hace 10 años que estás con esa persona y llevas 2 con tu vida en “stand-by” esperando que la terapia con su psiquiatra de sus frutos. También porque se suponía que él estaba “asustado” pero pensando en un futuro juntos. Y porque yo esperaba una llamada para vernos después de Semana Santa como había propuesto en su mensaje anterior.

Necesite un par de horas para digerir la rabia explosiva. Me contuve y no contesté hasta estar más serena. Le dije que estaba estupefacta, que cómo era capaz de plantear el divorcio de ese modo pero que, por favor, hablara con el abogado para realizar los trámites. Sentí que no merecía ese tipo de trato ni un solo día más en mi vida.

Esas semanas de Abril 2017 fueron surrealistas. Para que os hagáis una idea: el 7 de Abril me decia que me quería y que esperaba mi regreso de Irlanda, el 10 de Abril que necesitaba tiempo y que me llamaría después de Semana Santa, y el 18 (sin habernos visto ni hablado) me pedía el divorcio por whatsapp. Lo firmamos el 8 de Mayo. Fue todo meteorítico.

Entre que me pidió el divorcio y lo firmamos, combinó frases de amor y actitudes de reconciliación con mensajes de urgencia por tener ya los papeles firmados. También hubieron mensajes agresivos reclamando regalos que me habia hecho y exigiendo las joyas pues no queria que las luciera con otro. Él estaba seguro de que en breve yo tendría otra pareja. Eso era algo que le obsesionaba. Cada hombre con el que hablaba o que se fotografíaba conmigo era un posible amante.

Una tarde de las que nos vimos le pregunté por unas fotos que había visto publicadas en las redes. En ellas salía él en grupo pero siempre con la misma mujer a su lado y en actitudes claramente cariñosas. Le pregunté si el motivo de ese cambio de actitud era ella. Lo negó una y otra vez. Dijo que era una amiga como tantas otras y que las fotos solo eran fotos de unas noches de risas…Le creí. Yo seguía ignorando que llevaba con ella desde finales de Enero.

Llego el día del divorcio y él se presentó una hora tarde. Dijo que se había dormido. Después de esperarlo el abogado, el notario y yo, por fin pudimos firmar. Fue muy rápido y sencillo. Nunca compartimos temas económicos ni teniamos hijos en común. Al salir, me dijo que le daba mucha “pereza” venir a firmar porque él me seguía queriendo…que solo necesitaba firmar ese papel porque estaba seguro de que así le ayudaría a “limpiar mierda” de su cabeza. Para él era una incoherencia estar casados y vivir en casas separadas. Eso, según decía, le creaba mucha tensión.

A la hora, recibí un mensaje de Whatsapp en el que me decia “siempre seras mi…..” (el nombre cariñoso con el que me llamaba) y unos besos. Inmediatamente vi como cambiaba la foto de su perfil y en lugar de sus bambas, subió la que le hicé yo el fin de semana que estuvimos juntos en Cadaqués. Me quedé descompuesta. Habia firmado el divorcio y ese hombre me seguía mandando claros mensajes de amor.

Sigue leyendo mi quinta entrada de blog “Está con otra mujer y lo sigue negando”

3. Con el lirio en la mano

Era una de las frases que usaba para describirme “siempre vas con el lirio en la mano”. Cuanto razón tenía y como lo aprovechó

Mi ex encaja en todas las técnicas y estrategias de control usadas por los psicópatas, narcisistas y manipuladores, perfectamente descritas en el blog “La voz de Muro”. Aquí el enlace para leer el magnífico artículo:

http://lavozdelmuro.net/20-tacticas-y-estrategias-que-los-manipuladores-narcisistas-y-psicopatas-utilizan-para-controlarte/

La manipulación ejercida por mi ex en estos diez años de relación ha sido continua. Yo siempre he funcionado con el liro en la mano. Soy persona confiada. Él por supuesto lo detectó al minuto uno. Era su presa perfecta. Ahora, a balón pasado, estoy descubriendo cuan engañada vivía. Mi ex es un mentiroso empedernido y yo he sido su marioneta hasta el final.

 

 

Un final que ha estado a la altura de lo que ha sido esta historia: manipulación, mentiras y mensajes de amor.

Despues de muchas idas y venidas, como ya os he contado, nos propusimos volver a intentarlo. Después de varias semanas viéndonos, en las que todo fluía perfectamente, mi ex (por aquel entonces aún marido) me propuso irnos juntos un fin de semana. Y lo hicimos. Lo pasamos en Cadaqués. Un pueblo que tiene especial significado para mi. Como os podéis imaginar fue estupendo. Lo que yo ignoraba es que él llevaba meses saliendo con otra persona.

Poco después de ese fin de semana, yo tuve que viajar por trabajo y estuve dos semanas fuera. Él me llevó al aeropuerto y cada día nos llamamos. yo le explicaba mis progresos, le enviaba fotos y él me contaba de su vida. Cuando regresé me vino a buscar al aeropuerto. Ese día ya lo noté extraño. Me dijo que tenía sus miedos, que no quería volver a cruzarse, que necesitaba tiempo para ir cogiendo confianza…Yo le entendí y le dije que no había ninguna prisa, que era normal, que yo tambieén quería retomar nuestra relación con calma.

Llegó Semana Santa y planeamos pasarla junta sin determinar un lugar en concreto. Yo viajaba la primera parte con mis hijas y quedamos que a la vuelta decidiríamos donde íbamos. Aterricé en Irlanda con un whatsapp en el que me decía que me quería y que esperaba mi regreso.

Su siguiente mensaje, al cabo de dos dias fue: “he cambiado de opinión, móntate la Semana Santa por tu cuenta, tengo que aclarar mis sentimientos, necesito tiempo, hablamos cuando vuelvas”. Me quedé estupefacta pero como estaba acostumbrada a sus idas y venidas pensé que realmente estaba asustado y que lo mejor era no presionarlo.

Lo siguiente que supe de él, el primer dia laborable después de las vacaciones, fue un whatsapp  en el que me pedía el divorcio.

Sigue leyendo mi cuarta entrada de blog: un divorcio manipulado

2. Dos años y medio intentando un imposible

Poniendo tiritas a mis heridas emocionales y él visitando a un psiquiatra. No sirvió de nada.

Ese ha sido el tiempo que he estado con mi vida en “stand-by”. Mientras yo seguía mi terapia para curar las heridas que me había causado una convivencia tan tóxica, él comenzó su propia terapia con una psicóloga. Ambos trabajábamos para que fuera posible el regreso: yo me ponía tiritas emocionales y el aprendía a desafilar su cuchillo.

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Este primer intento fue de chiste. Yo acudí un día para entrevistarme con su psicóloga a petición de mi marido. A los 10 minutos de estar allí sentada me di cuenta de que la pobre estaba totalmente perdida. Obviamente había sido manipulada por él y no se enteraba de nada. Hablaba como si tratase problemas normales en una relación: más diálogo, más tolerancia, más espacios para cada uno, buscar momentos sin los niños….Salí de la consulta sabiendo que aquello no iba a servir de nada. Efectivamente, mi marido fue unas pocas veces y se cansó.

Mientras ocurría este primer intento terapéutico, nosotros quedábamos para cenar, para comer, para hacer alguna actividad conjunta, para hablar de nuestras cosas…incluso nos fuimos algunos fines de semana. Pero una y otra vez, mi marido se cruzaba y estallaba como un auténtico tsunami. El motivo podía ser cualquier cosa absurda y ridícula: una frase que no le parecía apropiada, una foto en la que yo salía trabajando y alguien había publicado en las redes, una llamada de teléfono de alguien que no le caía bien, un atasco en el coche….Cuando pienso en esas cosas no comprendo como una y otra vez aceptaba sus disculpas.

En esos meses, un dia me dejó tirada y se fue con su coche. Tuve que andar varios kilómetros hasta que me recogió en la carretera después de un buen rato. Le organicé un fin de semana en un estupendo hotel para celebrar su cumpleaños y pasó la noche sin hablarme (se había enfadado porque había jugado mal a golf aquella tarde). Otro día me hizó bajar del coche en plena noche dejándome en medio de la ciudad, porque una frase que había dicho consideró que atentaba a su autoridad como padre delante de sus hijos. El peor de todos los momentos fue cuando en un arranque de furia rompió la televisión de mi casa. Fue la primera vez que tuve miedo por mi integridad física porque ademas golpeó con un puñetazo la pared justo al lado de donde estaba mi cara. También me mintió. Se fue a cenar con una ex-novia y a mi me dijo que había cenado en casa con sus hijos. Me explicó hasta el menú que habían tomado. Después, por sus propios hijos y por una casualidad me enteré de que esa noche su padre no había estado en casa. Cuando le pedí explicaciones al principio lo negó, más adelante aseguró que habia salido a tomar una copa con un amigo…al final, confesó que habia ido a cenar con su ex y pedió perdón por no habermelo dicho…Cabe decir que antes de ese momento final de “arrepentimiento” montó en cólera y me acusó de desconfiar y de acosarlo a preguntas...dijó que no merecía su respeto y me envió un email diciendo literalmente “te he borrado de mi agenda”.

Esa es y ha sido siempre su táctica. Cuando se veía descubierto, atacaba y atacaba. Le daba la vuelta a la situación y busca confundirme acusándome de ser yo la que estaba originando semejante altercado. Solo al final, cuando ya se veía en una postura insostenible y que estaba todo perdido, reconocía su error y prometía que no volvería a ocurrir. A posteriori me he enterado de que aquellos “reconocimientos” no eran ni siquiera la verdad de lo ocurrido sino una versión “sui generis” con la que yo quedaría contenta. Ahora se que manipulaba hasta cuando “confesaba” la verdad.

Cada vez que algo sucedía dejabamos de vernos por unos dias o semanas. En una de esas él empezó una nueva terápia, esta vez con un psiquiatra que le había recomendado una amiga mia. Yo también fui a ver a ese psiquiatra para hablar de mi marido. La sesión fue muy bien y ví que este hombre si se habia percatado de lo que ocurria y de que mi marido explicaba una realidad que a él como médico no le cuadraba. Me dijo que mi marido tenía una herida narcisista y que esa era la rabia que yo experimentaba cada vez que se cruzaba. Me dijo que era un tema delicado y complicado. No me dijo que tenía que hacer yo. Me agradecío la visita porque mis explicaciones habían puesto coherencia en muchas cosas que sospechaba.

Y así seguimos meses y meses, con idas y venidas, con sesiones de psiquiatra y con subidas y bajadas….estabamos intentando un imposible.

Seguro te preguntarás que como podía yo seguir con un hombre como ese…La verdad es que no lo sé. Cuando escribo todo esto, cuando recuerdo esas situaciones, me percato del horror, de lo absurdo y de la locura. Creo que cada vez que ocurría algo desagradable yo hacia un “reset” y volvia a empezar. Me agarraba a que él por fin estaba en terapia y que debía tener paciencia, darle un margen de tiempo…como si se tratara de un paciente con cáncer que está recibiendo quimio y el tumor aun no ha desaparecido además que cada vez se encuentra peor…pero sabes que ese mal momento es necesario para la curación final.

Sigue leyendo mi tercera entrada en el blog: “con el lirio en la mano”

1. Cuando se rompió la convivencia

El maltrato psicológico o emocional va siempre en aumento. Evoluciona del “de vez en cuando” a frecuente y permanente. Hasta que decides romper la convivencia.

Hace dos años y medio nos separamos. Por aquel entonces él vivía en mi casa con la hija que tuvo en su primer matrimonio. La convivencia nunca fue fácil porque él siempre tuvo un carácter irascible y llevaba años sin convivir con sus hijos. De vez en cuando se enfadaba pero otros días estaba contento y relajado. Progresivamente los días buenos fueron desapareciendo hasta que la convivencia se volvió imposible. Su agresividad verbal era mayor ejerciéndola incluso delante de mis tres hijas.

Lo que me hizo plantearme echarle de casa fue que estuvo dos semanas enteras sin hablarme. El detonante fue que una noche se había acabado el pan bimbo. Montó en cólera. Me mandó ” a tomar por culo” y se levantó de la mesa donde estábamos todas cenando. Intenté hablar con él. Le dije que aquello no podía ser. Que no podía reaccionar así y que no estaba dispuesta a tolerar esa actitud hacia mi y mucho menos delante de mis hijas.

 

 

Enfrentarme a él hizo que me castigara con el silencio y la evitación durante las dos semanas siguientes. No era la primera vez que me maltrataba de ese modo pero si fue la vez que más se prolongó en el tiempo. Cada mañana le daba los buenos días y él ni me miraba ni por supuesto contestaba. Tampoco cuando regresaba a casa por las noches. Mis ¿Cómo estás, cómo ha ido el día, podemos hablar? no tenían respuesta. Opté por escribirle un email. En el mensaje le decía que lo que le ocurría no era normal. Que necesitaba ayuda psicológica y que yo estaba dispuesta a estar a su lado y a acompañarlo en el proceso. Le decía que le quería y que no me importaba ni el esfuerzo ni el tiempo que nos llevara conseguir apaciguar su mal carácter…pero que había que hacer algo pues así yo no quería vivir. Mientras tanto hablé de lo que ocurría con su familia. Buscaba su apoyo, su comprensión y su consejo.

Mi email no tuvo respuesta. Le di un margen de dos días para reaccionar pero nada…Así que me presenté delante de él y le dije que si no estaba dispuesto a hablar de lo ocurrido, que ya podía coger sus cosas y salir de mi casa. Entonces si reaccionó. Me miró y me dijo que era yo la que no quería hablar. Pensé que me estaba volviendo loca o que realmente me tomaba por una auténtica estúpida. En realidad no era ni una cosa ni la otra. Buscaba desestabilizarme con la incoherencia de su actitud y respuesta.

Aquello para mi fue demasiado. Por suerte llevaba más de un año en terapia (a la que acudí en un intento desesperado por conseguir ser más tolerante con el “carácter complicado” de mi marido y aprender a relajarme en los momentos complicados) y tuve la claridad mental para ver la manipulación de los hechos y el abuso.

Hablamos de separarnos. Yo tenía claro que con esa actitud de “a mi no me pasa nada” no seguía. Él pareció tomar las riendas y me dijo que era él el que no quería seguir con una mujer tan sensible, así que iba a hablar con sus otros dos hijos para irse a vivir con ellos y la niña (que vivía con noostros) y que lo haría en las siguientes dos semanas. Yo hablé con mis hijas y mis padres. Les dije que nos separábamos. Afronté lo que estaba ocurriendo.

Los días pasaban y cuando se acerco la fecha para su marcha le pregunté si ya tenía todo organizado. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijo que no pensaba irse, que no había hablado con sus hijos ni siquiera había buscado casa…él confiaba en que lo arreglaríamos. Sentí como si hubiera estado jugando al poker conmigo. Se marco el farol de “soy yo el que me voy” para después no tener ninguna carta.

Pero el día convenido se fue de casa porque yo tenía muy claro que sin que se sometiera a una terapia no seguía. Pasamos las Navidades separados pero nos vimos, hablamos y él parecía totalmente arrepentido. Estaba adorable, cariñoso, atento, cordial….Dijo que haría lo que hiciera falta para salvar nuestro matrimonio, que se había comportado mal, que le ayudara en el proceso de cambiar sus actitudes, que me quería como a nadie había querido, que por mi se había transformado en otro hombre, que aunque aún le quedaban muchas cosas por mejorar, conmigo estaba cambiando….

Así que volví a confiar en él. Me agarré como una posesa a ese cambio de actitud. Por primera vez reconocía que necesitaba terapia y había esperanza. Nos fuimos a hacer un viaje que ya teníamos planeado y decidimos que a la vuelta cada uno seguiría en su respectiva casa pero que íbamos a trabajar por reconstruir nuestra relación. Por supuesto el viaje fue estupendo. Volvía a ser el hombre del que me enamoré.

Empezó entonces nuestra etapa de separados – que ha durado dos años y medio- bajo la fórmula que comúnmente se conoce como “living apart together”. Cada uno en su propia casa y con sus respectivos hijos pero como pareja y haciendo terapia.

Sigue leyendo mi segunda entrada del blog: “Dos años y medio intentando un imposible”