2. Dos años y medio intentando un imposible

Poniendo tiritas a mis heridas emocionales y él visitando a un psiquiatra. No sirvió de nada.

Ese ha sido el tiempo que he estado con mi vida en “stand-by”. Mientras yo seguía mi terapia para curar las heridas que me había causado una convivencia tan tóxica, él comenzó su propia terapia con una psicóloga. Ambos trabajábamos para que fuera posible el regreso: yo me ponía tiritas emocionales y el aprendía a desafilar su cuchillo.

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Este primer intento fue de chiste. Yo acudí un día para entrevistarme con su psicóloga a petición de mi marido. A los 10 minutos de estar allí sentada me di cuenta de que la pobre estaba totalmente perdida. Obviamente había sido manipulada por él y no se enteraba de nada. Hablaba como si tratase problemas normales en una relación: más diálogo, más tolerancia, más espacios para cada uno, buscar momentos sin los niños….Salí de la consulta sabiendo que aquello no iba a servir de nada. Efectivamente, mi marido fue unas pocas veces y se cansó.

Mientras ocurría este primer intento terapéutico, nosotros quedábamos para cenar, para comer, para hacer alguna actividad conjunta, para hablar de nuestras cosas…incluso nos fuimos algunos fines de semana. Pero una y otra vez, mi marido se cruzaba y estallaba como un auténtico tsunami. El motivo podía ser cualquier cosa absurda y ridícula: una frase que no le parecía apropiada, una foto en la que yo salía trabajando y alguien había publicado en las redes, una llamada de teléfono de alguien que no le caía bien, un atasco en el coche….Cuando pienso en esas cosas no comprendo como una y otra vez aceptaba sus disculpas.

En esos meses, un dia me dejó tirada y se fue con su coche. Tuve que andar varios kilómetros hasta que me recogió en la carretera después de un buen rato. Le organicé un fin de semana en un estupendo hotel para celebrar su cumpleaños y pasó la noche sin hablarme (se había enfadado porque había jugado mal a golf aquella tarde). Otro día me hizó bajar del coche en plena noche dejándome en medio de la ciudad, porque una frase que había dicho consideró que atentaba a su autoridad como padre delante de sus hijos. El peor de todos los momentos fue cuando en un arranque de furia rompió la televisión de mi casa. Fue la primera vez que tuve miedo por mi integridad física porque ademas golpeó con un puñetazo la pared justo al lado de donde estaba mi cara. También me mintió. Se fue a cenar con una ex-novia y a mi me dijo que había cenado en casa con sus hijos. Me explicó hasta el menú que habían tomado. Después, por sus propios hijos y por una casualidad me enteré de que esa noche su padre no había estado en casa. Cuando le pedí explicaciones al principio lo negó, más adelante aseguró que habia salido a tomar una copa con un amigo…al final, confesó que habia ido a cenar con su ex y pedió perdón por no habermelo dicho…Cabe decir que antes de ese momento final de “arrepentimiento” montó en cólera y me acusó de desconfiar y de acosarlo a preguntas...dijó que no merecía su respeto y me envió un email diciendo literalmente “te he borrado de mi agenda”.

Esa es y ha sido siempre su táctica. Cuando se veía descubierto, atacaba y atacaba. Le daba la vuelta a la situación y busca confundirme acusándome de ser yo la que estaba originando semejante altercado. Solo al final, cuando ya se veía en una postura insostenible y que estaba todo perdido, reconocía su error y prometía que no volvería a ocurrir. A posteriori me he enterado de que aquellos “reconocimientos” no eran ni siquiera la verdad de lo ocurrido sino una versión “sui generis” con la que yo quedaría contenta. Ahora se que manipulaba hasta cuando “confesaba” la verdad.

Cada vez que algo sucedía dejabamos de vernos por unos dias o semanas. En una de esas él empezó una nueva terápia, esta vez con un psiquiatra que le había recomendado una amiga mia. Yo también fui a ver a ese psiquiatra para hablar de mi marido. La sesión fue muy bien y ví que este hombre si se habia percatado de lo que ocurria y de que mi marido explicaba una realidad que a él como médico no le cuadraba. Me dijo que mi marido tenía una herida narcisista y que esa era la rabia que yo experimentaba cada vez que se cruzaba. Me dijo que era un tema delicado y complicado. No me dijo que tenía que hacer yo. Me agradecío la visita porque mis explicaciones habían puesto coherencia en muchas cosas que sospechaba.

Y así seguimos meses y meses, con idas y venidas, con sesiones de psiquiatra y con subidas y bajadas….estabamos intentando un imposible.

Seguro te preguntarás que como podía yo seguir con un hombre como ese…La verdad es que no lo sé. Cuando escribo todo esto, cuando recuerdo esas situaciones, me percato del horror, de lo absurdo y de la locura. Creo que cada vez que ocurría algo desagradable yo hacia un “reset” y volvia a empezar. Me agarraba a que él por fin estaba en terapia y que debía tener paciencia, darle un margen de tiempo…como si se tratara de un paciente con cáncer que está recibiendo quimio y el tumor aun no ha desaparecido además que cada vez se encuentra peor…pero sabes que ese mal momento es necesario para la curación final.

Sigue leyendo mi tercera entrada en el blog: “con el lirio en la mano”

Autor: inevitable swan

Soy una mujer anónima que, como tantas otras, ha sufrido maltrato emocional por parte de su pareja. Durante 10 años han estado arañándome el alma. Por suerte, me he salido. Soy una superviviente. Me estoy reconstruyendo. Sigo creyendo en la vida.

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